domingo, 30 de enero de 2011

Un guiño a los jóvenes con medias tintas

Ser becario a partir de ahora no será un problema o, al menos, eso se deduce del nuevo acuerdo alcanzado entre patronal, sindicatos y Gobierno que, presumiblemente, entrará en vigor a partir del año 2013. El requisito para acceder a esta medida, que se ha dado a conocer esta misma semana, será únicamente haber terminado los estudios universitarios cursados. Por su parte, el periodo de cotización se extenderá hasta un máximo de dos años. La iniciativa, que contrasta con las altas cifras de paro entre el colectivo de menores de 25 años, permitirá a los jóvenes cotizar antes pero existen una serie de lagunas que aún quedan por resolverse. La primera de ellas se traduce en los efectos sociológicos que implicará esta apuesta del ejecutivo. En este sentido, las empresas tendrán que asumir el porcentaje de cotización. Esto implicará que, o bien las empresas no contraten a ningún becario, o la opción más predecible, que los contraten a mansalva bajo el conocimiento de adquirir, 'made in Spain', una mano de obra barata de la que aprovecharse bajo los preceptos de la crisis que, probablemente, aún no se haya resulto para aquella fecha.

Por otro lado, la aspiración del joven al terminar la carrera será encontrar un puesto de becario consciente de que, si quiere permanecer en la empresa, como mínimo tendrá resistir dos años cobrando el sueldo establecido por la empresa para esta categoría que, seguramente, no será muy alentador.

Sin duda, que los becarios puedan cotizar es una estupenda iniciativa, pero aún perviven varias cuestiones alrededor de la medida que deben resolverse. Si no, pasará como con el cheque-bebé o la ayuda de los 450 euros. Pronto caerá en el olvido...

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