Francisco Camps ha caído. El recién reelegido presidente de la Comunidad de Valencia abandona la política mientras su formación, el Partido Popular, intenta por todos los medios posibles distraer la atención de una noticia que pasará a la historia política de nuestro país, tanto por sus formas, como por su fondo.
Por sus formas, porque Camps deja la presidencia del gobierno valenciano diciendo que se marcha, pero matizando que es nocente.
Por su fondo, porque su comportamiento no deja lugar a dudas de que la decisión de dimitir le ha venido dictaminada desde la sede de calle Génova.
Camps, si es inocente, ¿por qué ha dimitido? ¿Por qué, cual mártir se tratara, ha decidido fusilar su carrera política?
Su decisión, sin duda, me ha decepcionado profundamente. Aún teniendo a mucha gente del partido de su parte, y con el aval del electorado que lo votó masivamente, ha preferido autoinmolarse políticamente.
Pienso que, supuestos trajes regalados a parte, Camps ha sido pisoteado por la cúpula popular, que ahora intenta lanzar a diestro y siniestro balones fuera reprochando al Partido Socialista que muchos de sus políticos, como Bono y Grinán, no hayan hecho lo mismo que el ya expresidente: decir adiós a la política.
Camps, tu gente te ha absorbido. Es lo que pasa cuando dejas de ser útil y, más bien, te conviertes en un estorbo, más ahora, que Rajoy encara una campaña electoral para, probablemente, convertirse en presidente del Gobierno.
En definitiva, así es la política, maravillosa cuando estás arriba, y putrefacta y nauseabunda cuando caes abajo.

Sinceramente, la clase política española "da asco" y no es algo nuevo del siglo XX. sino de mucho antes. Nuestra historia y nuestros referentes políticos han ido torciéndose progresivamente desde que Fernando VII decidió pisotear lo que el pueblo había elegido. Y después de los monarcas llegaron los políticos como Sagasta y Canovás con su turnismo... dos repúblicas que no funcionaron como deberían y dos dictaduras. Y ahora con la democracia, ¿qué tenemos? Más de lo mismo. Dirigentes que creen que España es un cortijo.
ResponderEliminarEstá todavía por ver la sentencia en la que Camps saldrá absuelto o será considerado culpable. Pero siendo lo que sea, en mi humilde opinión, cuando a un político le salpica la inmundicia de la corrupción sólo puede significar dos cosas: o que está metido en el ajo, o que estaba más cerca de lo que debía. Por tanto, para mí tanto en un caso como otro, pierde todo el valor, la credibilidad y la transparencia que un político debe tener. Camps debería haber dimitido o deberían haberle hecho dimitir antes, porque,¿cómo presentas como cabeza de cartel a alguien salpicado por delitos de corrupción? Mientras no se demuestre que es verdaderamente inocente y se expliqué qué hacía tan cerca de la "mierda" (con perdón de la expresión) no es digno de confianza.
El problema es que en España no hay transparencia. No hay transparencia ni en las filas de PSOE ni PP. Hay bueno políticos en ambos lados tratando de reflotar el país, pero la podredumbre que rodea al poder parece cebarse con ellos y aupar a los "caciquillos" de ideas retrogradas, sean de la ideología que sean. España necesita cambios, necesita políticos nuevos que defiendan una España con miras al futuro, no al pasado como aún se está haciendo, tanto para recalcar los errores como para continuar con una política decimonónica y añeja que no nos lleva a ningún sitio.
Un saludo Guille y sigue así.
y usted de que se rie señor minostro?
ResponderEliminar